Mugaritz – Silencio y contención

En Mugaritz el silencio y la ausencia de distracciones es fundamental para la experiencia gastronómica, para saborear las sutilezas de algunos productos.
Los platos de Mugaritz se conforman con muy pocos elementos, esenciales, definidos y a veces arriesgados. La vajilla es limpia, sin ornamentos, casi que debe desaparecer. Algunas piezas son del mismo color que el mantel, de color crudo, para mimetizarse y dar máximo protagonismo a la receta. Sin artificios ni recargos visuales. La temperatura de servicio también es fundamental. Las piezas se calientan a 70ºC si es necesario para llegar de la manera adecuada al servicio.

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